Junio es el mes del yoga: desde 2015, el 21 de Junio se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Yoga. A propósito de esto, hay que decir que más del 80 por ciento de sus practicantes a nivel mundial somos mujeres. Y una yoguini extraordinaria, Angela Farmer, a quien debemos, por cierto, la invención de la yoga mat o alfombrilla de yoga, nos dice que quizá, ante esta abrumadora cantidad de mujeres que hacemos y vivimos el yoga, es momento de recontar y reinventar sus historias. Aquí compartimos una, de la misma Angela Farmer, sobre el origen del yoga. ¡Harih Om!
Pārvatī y Śiva
Pārvatī era la esposa de Śiva, y era muy hermosa. Ella disfrutaba de su vida y tenía un hermoso hogar. En las mañanas, bajo los rayos del sol, tomaba largos baños y se untaba pasta de sándalo, y luego se estiraba y sentía su cuerpo. ¡Era tan delicioso torcerse de esta forma, doblarse de aquella otra! Luego, ella se recostaba en un sofá o en una roca y respiraba. ¡Se sentía tan bien y tan gozoso hacer esto! A veces Śiva, que estaba locamente enamorado de ella, se escabullía detrás de un pilar y la observaba. Lo hacía a escondidas porque este era su tiempo privado. Él amaba verla disfrutar su rutina.Un día Śiva comenzó a pensar que tal vez él podía hacer lo mismo también. Así que la observó muy atentamente y después se internó en la jungla y trató de hacer algunas de las cosas que había visto hacer a su esposa bajo la suave y deliciosa luz de la mañana. Siendo Śiva, y siendo varón, desde luego, empezó a perfeccionar esos movimientos y esas posturas. Los organizó y los codificó y los practicó muy arduamente para hacerlos muy bien.
Cuando algunos de sus devotos se enteraron, le dijeron: “Señor, por favor enséñanos”. Śiva lo consideró y luego habló: “Muy bien, formen una fila… uno, dos, tres, cuatro. ¡Ahora tienen que saltar! ¡Pies al ancho de cadera, pie izquierdo adentro, pie derecho afuera, estiren los brazos! ¡Más, más, más!” Y Śiva los entrenó. Después de un tiempo dijo: “Mmmm, muy bien. Les voy a dar a algunos de ustedes certificados”, y entregó certificados y los envió al mundo a abrir aśrams y centros de yoga y, bueno, ¡sabemos el resto de la historia!
¿Pero qué pasó con Pārvatī? Oh, ella todavía está en su adorable hogar, disfrutando la luz de la mañana, tomando su baño, untándose pasta de sándalo, haciendo una torsión acá y una flexión allá y simplemente sintiéndose deliciosa. Una mañana quizá se levante y se diga a sí misma: “bien, no sé qué está pasado en el mundo del yoga, ¿quizá debería salir y mostrarles de dónde provino todo?”
Angela Farmer
Traducción libre de Nadia Orozco
En Instagram: @padmejujuy

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